Ergonomía y Psicosociología

¿Usamos nuestro ordenador portátil de una forma saludable?

Olga María Gacio Caballero
Gestión Práctica de Riesgos Laborales, N.º 92, Marzo 2012, Editorial WOLTERS KLUWER ESPAÑA

Etiquetas: Ergonomía, Riesgos, Salud laboral

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Es indudable que el ordenador personal ha cambiado nuestra forma de hacer las cosas y ha mejorado las condiciones de ciertos trabajos. Actualmente más de la mitad de los que se venden son portátiles, cada vez más potentes, ligeros y resistentes. ¿Sabemos qué consecuencias tiene trabajar de forma habitual con estos dispositivos? ¿Sabemos qué debemos hacer para eliminar las molestias que puedan aparecer si no lo usamos adecuadamente? En este artículo ofrecemos las pautas a seguir.

No hace tanto tiempo que el ordenador está entre nosotros, unos treinta años más o menos. Seguramente, las personas que hemos nacido en la década de los 60 y 70 todavía guardamos en la memoria el recuerdo de ese “mágico” aparato llamado “máquina de escribir” y, muy posiblemente, poco nos podíamos imaginar que algo todavía más asombroso llamado “ordenador” acabaría desterrándola de nuestro escritorio en menos de lo que duraba un suspiro y se convertiría en algo imprescindible en cualquier casa o empresa. Es indudable que la aparición del ordenador personal cambió nuestra forma de hacer las cosas y nos ayudó a ser más eficaces y productivos, nos permitió mejorar las condiciones de ciertos trabajos, nos facilitó tener un acceso más rápido a la información, nos ayudó a adoptar medidas de conciliación entre nuestra vida laboral y personal al darnos cierta flexibilidad, posibilitó que personas con ciertos tipos de discapacidades pudieran acceder al mercado laboral...

Ahora bien, ¿es todo tan idílico cómo parece o ha incorporado al mundo laboral aspectos no tan positivos? En los últimos años ha sido tal su evolución que ¿verdaderamente hemos tenido tiempo de incorporar en nuestro día a día los hábitos necesarios para trabajar con él de una forma saludable o, por el contrario, seguimos usando las mismas rutinas de antes aunque nuestro equipo de trabajo haya cambiado? En este momento, y aunque la venta de ordenadores ha decaído, más de la mitad de los que se venden son ordenadores portátiles y, es cierto, estos son cada vez más potentes, más pequeños, más ligeros y resistentes. Sin embargo, cuando decidimos adquirir uno de estos dispositivos, ¿sabemos qué consecuencias tiene realmente para nuestra salud trabajar de forma habitual y continuada con este tipo de dispositivo? Y, lo que es más importante, ¿sabemos qué debemos hacer para prevenir las molestias o problemas que podrían surgir si no lo utilizamos adecuadamente?

Para responder a estas preguntas quizás debamos repasar algunas ideas que desde el punto de vista de la ergonomía son fundamentales:

  • La estructura musculoesquelética del cuerpo humano (articulaciones, músculos, tendones, ligamentos, discos intervertebrales...) ha sido concebida para el movimiento, y no para estar en posición sentada. No en vano, la presión sobre la parte baja de la espalda es cinco veces mayor sentados que de pie
  • (1) . Por esta razón, y para prevenir molestias o patologías en dicha estructura es importante realizar pausas regulares durante la jornada laboral para realizar ejercicios:
  • En el momento en que el cuerpo humano se desvía de la línea de gravedad (trabajos con el cuello inclinado más de 30º ó extendido, trabajos con la espalda inclinada...) obliga a la musculatura a trabajar excesivamente y si esto se produce de forma habitual y prolongada se originarán posturas incorrectas que darán origen a molestias y lesiones más importantes. (2)
  • Los trastornos musculoesqueléticos en cuello, espalda, hombros, brazos y manos son provocados fundamentalmente por tres razones: un mantenimiento de posturas estáticas prolongadas, adopción de posturas incorrectas y movimientos repetitivos, por ejemplo, teclear, giros de cabeza o movimientos del ratón. En este sentido, la mayoría de las molestias que sufrimos los usuarios de ordenador se deben frecuentemente a la posición incorrecta de la pantalla y los dispositivos de entrada de datos (teclado, ratón...), bien porque lo colocamos en una posición demasiado alta o baja, bien porque lo colocamos muy cerca o muy lejos de nosotros, bien porque el dispositivo no permite la adaptación a nuestras necesidades. Por ejemplo,
    • Si el monitor y/o soporte no permiten movilidad, es la cabeza la que debe adaptarse a ellos, y para ello en ocasiones adoptamos posturas forzadas de la cabeza y el cuello. Por ejemplo, cuando no podemos respetar la distancia de la pantalla y colocarla de forma que nuestro eje visual se encuentro justo en el centro de la misma; cuando no podemos regular su altura a la altura de nuestros ojos y permitir mirar hacia delante.
    • El teclado (3) para permitir trabajar de manera correcta (localizar y accionar las teclas con rapidez y precisión) y evitar molestias y disconfort en el usuario debe estar separado de la pantalla.
    • El ratón debe adaptarse a la curva de la mano y a su tamaño y permitir el apoyo de parte de los dedos, mano o muñeca en la mesa de trabajo.
  • Los problemas visuales y oculares (fatiga visual, irritaciones oculares, ojos enrojecidos, visión borrosa, sensación de sequedad o arenilla, ...) son provocados generalmente por el movimiento repetitivo de los ojos y sucesivos esfuerzos de acomodación, desequilibrios de luminosidad, resolución de la pantalla, mantenimiento prolongado de la vista en objetos cercanos... (4)

Teniendo en cuanto lo que acabamos de comentar, ¿podríamos concluir que en el uso del portátil se cumple el principio básico de la ergonomía? Esto es, ¿es el equipo el que se adapta a la persona? O, por el contrario, ¿es la persona la que se adapta al equipo? Hagamos una prueba. Miremos alrededor y fijemos nuestra atención en las personas que están usando un portátil. Seguramente coincidirá conmigo en que, en la mayoría de los casos, somos nosotros los que nos “estamos adaptando”. No es de extrañar, por tanto, que muchos estemos expuestos cuando utilizamos un portátil a los riesgos que se derivan de la exposición a posturas forzadas, de entornos de trabajo inadecuados, de la exposición a movimientos repetitivos y de la sobrecarga muscular al transportar el equipo o a la fatiga visual.

¿Quiere esto decir que debemos dejar de trabajar con ellos y, por tanto, ir en contra de la tendencia del mercado? En absoluto, tan sólo necesitamos aplicar unos principios ergonómicos básicos, usar el sentido común y, por qué no, nuestra imaginación. El ganar en productividad no significa que debamos perder en comodidad a la hora de trabajar, tan sólo debemos tener presente que es nuestro propio cuerpo el que marca cómo debemos hacerlo. Somos nosotros quienes debemos controlar cómo interactuamos con el ordenador de modo que se adapte a nuestras necesidades y no nosotros a él.

Para ello sólo debemos crear un estilo de trabajo saludable en el que el cuerpo, el ordenador y el entorno estén equilibrados. ¿Y cómo podemos conseguir esto? Aplicando unas sencillas reglas (5) (6) (7) (8) (9) :

  • Procurar mantener siempre lo que se denomina “postura neutral”, es decir, aquella que el cuerpo adopta de manera natural y cómoda con pautas muy sencillas: pantalla a la altura de los ojos (soporte externo), distancia mínima de 40 cm hasta los ojos, colocación de la pantalla de forma que nuestro eje visual se encuentro justo en el centro de la misma, apoyo lumbar, apoyar los pies firme y cómodamente en el suelo, distribuir nuestro peso de manera uniforme cuando estamos sentados, mantener una posición neutra y cómoda para las muñecas (no apoyar las palmas de las manos ni doblar las muñecas de manera pronunciada hacia abajo, hacia arriba, hacia dentro mientras escribe), colocar el teclado y el ratón en el mismo plano, mantener en ángulo recto el brazo y apoyado en el costado, utilizar un carrito o un maletín con ruedas incorporadas para evitar la fatiga muscular de los hombros cuando cargamos el portátil y sus accesorios, relajar todos los dedos mientras escribimos o utilizamos el dispositivo señalador, buscar un equilibrio entre el tamaño de la pantalla y la resolución de la misma, evitar trabajar directamente con el portátil apoyado en sus piernas, ... Y no olvidemos prestar atención a las señales que nos envía nuestro cuerpo para corregir la posición si fuera necesario.
  • Facilitar el movimiento voluntario y sin esfuerzo que nuestro cuerpo necesita para mantener el equilibrio e impedir la acumulación de toxinas que son producidas por el mantenimiento de una postura estática. Esto es, regular la silla, disponer de un teclado independiente, de un ratón independiente, de un soporte ajustable para el portátil o de una pantalla independiente, espacio suficiente para mover las piernas, etc... Y evitar mantener la misma posición de cualquier parte de nuestro cuerpo durante más de unos minutos.
  • Realizar descansos para permitir a nuestro cuerpo recuperarse de la posición estática a la que le sometemos mientras estamos frente a nuestro portátil. Hagamos estiramientos (espalda, cuello, brazos, muñecas...), caminemos, descansemos la vista con frecuencia mirando hacia un punto distante,.. Y si trabajamos en un lugar en el que no haya suficientes comodidades (avión, salas de espera, banco de un parque) realizar estos descansos con mayor frecuencia.
(1)

Carolina back institute

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(2)

Reinhardt, Bernt. “La escuela de la espalda”. Ed. Paidotribo.

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(3)

INSHT. Manual de Normas Técnicas para el diseño Ergonómico de puestos con PVD”.

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(4)

INSHT. Lista de comprobación erognómica (Ergonomic Checkpoints): Soluciones prácticas y de sencilla aplicación para mejorar la seguridad, la salud y las condiciones de trabajo”.

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(5)

2008 Ergotron, INC. www.ergotron.com. “La ecuación ergonómica”.

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(6)

“El portátil en casa”. Video cedido gratuitamente por Vodafone y disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=jbV5dGvJWyo

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(7)

“El portátil en movilidad”. Video cedido gratuitamente por Vodafone y disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=nb9pqqHbPy4&feature=relmfu

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(8)

“Guía de Seguridad y Ergonomía. Guía del Usuario” (HP, 2007). Ref. documento: 417893-E53 http://www8.hp.com/us/en/hp-information/ergo/index.html

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(9)

“Prevención de los riesgos derivados de la utilización de ordenadores portátiles”. Generalitat de Catalunya. Departament de treball. Direcció General de Relacions Laborals. http://www20.gencat.cat/docs/treball/03%20-%20Centre%20de%20documentacio/Documents/01%20-%20Publicacions/06%20-%20Seguretat%20i%20salut%20laboral/Arxius/portatils%20versio%20en%20castella.pdf

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