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Prevención de Riesgos Laborales en obras hidráulicas: algo más que seguridad

Revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, Nº 74, Sección Artículos, 01 de Septiembre de 2010
Publicado hace 4 años
 
José Francisco Muñoz Villalba, Director de Proyectos de IDOM.
 

Etiquetas: Ergonomía, Seguridad en el trabajo, Sectores

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El presente artículo se basa en tres reflexiones sobre otros tantos aspectos diferenciales de las obras hidráulicas con respecto al resto de las obras. El primer punto a considerar es que las primeras barcan los cuatro grandes grupos o especialidades en que se divide la prevención de riesgos laborales en España. El segundo punto a tratar es la importancia de la seguridad en las obras hidráulicas no sólo durante la fase de obra, sino también después de la finalización de la misma. La tercera reflexión es sobre el carácter público de la mayor parte de las obras hidráulicas, con la Administración como promotor. Es decir, que ayuntamientos, gobiernos autonómicos, confederaciones hidrográficas, ministerios u otras instituciones o empresas privadas dependientes de la Administración van a ser los empresarios.

Para una mejor comprensión de estas tres reflexiones es necesario partir de una enumeración de lo que se pueden considerar obras hidráulicas:

  • Abastecimientos
  • Saneamientos
  • Estaciones de bombeo
  • Estaciones de tratamiento de agua potable
  • Estaciones depuradoras de aguas residuales
  • Centrales de aprovechamiento hidroeléctrico
  • Presas
  • Hidráulica fluvial
  • Espacios públicos
  • Canales
  • Riegos
  • Obras portuarias (diques, dársenas, dragados, ...)

Por otra parte hay que darle la importancia que tiene a la cultura preventiva en las obras hidráulicas, así como el papel que pueden desempeñar las personas con responsabilidad en materia de prevención de riesgos laborales, tanto en el promotor (ya sea público o privado), como en la empresa constructora, como en la Administración que autoriza dicha obra, como proyectistas, directores de obra y coordinadores de seguridad, entre otros. Todos ellos deben contribuir, ya desde la fase de anteproyecto, a finalizar la obra sin daños personales, sentar las bases para su explotación de forma segura y difundir la cultura preventiva.

La prevención de riesgos laborales

Toda obra hidráulica está sujeta al cumplimiento del Real Decreto 1627/1997, de 24 de Octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción. Por tanto el(los) Plan(es) de Seguridad y Salud elaborado por el(los) contratista(s) será(n) la guía cuyo cumplimiento minimizará los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores. No es objeto de esta artículo la redacción de un Plan de Seguridad y Salud, pero sí que se van a enumerar un resumen de aspectos que se pueden tener en cuenta de acuerdo con los diferentes tipos de obra de la lista de la introducción encuadrados en el apartado de seguridad en el trabajo:

  • Movimientos de tierras, tanto terraplenes como rellenos: de pequeñas dimensiones (por ejemplo en zanjas para abastecimiento), de dimensiones medianas (por ejemplo para vaciados para decantadores de depuradoras) y de grandes dimensiones (por ejemplo en presas).
  • Maquinaria pesada y otros vehículos.
  • Aparatos de elevación, tanto para la fase de construcción como para los equipos electromecánicos de uso posterior.
  • Trabajos en altura: andamios, redes, etc...
  • Cimentaciones.
  • Estructuras de hormigón y metálicas.
  • Albañilería.
  • Cerramientos.
  • Riesgos eléctricos.
  • Equipos de protección individual.
  • Maquinaria auxiliar de obra.
  • Instalación de tuberías y equipos electromecánicos.

Figura 1. Esta escalera y plataforma de acceso a un decantador de una depuradora se podía haber instalado al final de la obra para que no sufriese daño durante la obra, no obstante se instaló tan pronto como se desencofraron los muros del decantador para facilitar el acceso seguro de los trabajadores que instalaron los equipos electromecánicos dentro del decantador.

Pero la prevención de riesgos laborales en las obras hidráulicas no se limita únicamente a la seguridad en el trabajo. La higiene industrial también tiene su importancia. Al igual que en el párrafo anterior se comentan algunos aspectos relativos a la higiene:

  • Toxicología (por ejemplo en la manipulación de cloro o sustancias cáusticas en potabilizadoras y depuradoras, o de hidrocarburos tóxicos en recintos reducidos)
  • Equipos de protección individual
  • Ventilación y extracción (por ejemplo la desodorización en depuradoras, o los recintos confinados con atmósferas nocivas)
  • Ruido (por ejemplo el que producen los equipos de bombeo o las salidas de agua a presión)
  • Residuos tóxicos y peligrosos (como pueden ser los productos químicos en potabilizadoras y depuradoras)
  • Agentes biológicos (bacterias, virus y hongos parásitos en los diferentes tipos de aguas).
  • Incendios.

Figura 2. Ventilación forzada en la excavación de un túnel para el paso de un canal.

Finalmente, hay que hacer mención a la ergonomía y psicosociología:

  • Carga física (por ejemplo los trabajos en posturas forzadas o los sobreesfuerzos)
  • Carga mental (como pueden ser los trabajos en proximidad de aguas fecales)
  • Estrés, monotonía y otros problemas psicosociales (entre los que pueden estar las guardias en mantenimientos de grandes infraestructuras)

Figura 3. El volante de apertura de esta compuerta se podía haber instalado por encima de la barandilla para evitar la postura forzada del operario.

Con los tres aspectos anteriormente tratados, junto con la medicina en el trabajo (vigilancia de la salud, vacunaciones, primeros auxilios, botiquín, etc...) se ha aportado una visión de la aplicación de las cuatro grandes especialidades de la prevención de riesgos laborales en las obras hidráulicas.

La seguridad durante y después de las obras hidráulicas

La obra hidráulica se puede considerar únicamente como tal, es decir “como una obra más”, que comienza a efectos de seguridad con un Plan de Seguridad, unas casetas de obra, muy buenas voluntades por todas las partes, etc... y termina con un “Acta de recepción” y un rápido repliegue de medios materiales y humanos.

Pero la obra hidráulica, a efectos de seguridad, se puede (se debería) considerar con una continuidad temporal más allá de la finalización de la propia obra, por varias razones que se comentan a continuación.

La primera razón para considerar la seguridad de la obra más allá del periodo de la construcción es que en numerosos casos, el contrato de construcción va a llevar consigo un periodo de puesta a punto o un periodo de explotación, en el que la empresa constructora va a tener menos trabajadores de la construcción pero más trabajadores de otro tipo (químicos, técnicos, etc...). A este respecto, en el Plan de Seguridad y Salud deberá haber un apartado bien definido en referencia de esta fase, identificando los riesgos y las medidas preventivas necesarias para el arranque del sistema (por ejemplo las pruebas en vacío de todos los elementos, pruebas con agua), ajustes y definitiva puesta en marcha, así como una evaluación de riesgos del periodo de funcionamiento normal.

El ejemplo claro es el de una depuradora de aguas residuales. Durante el periodo de puesta a punto de la depuradora seguramente un químico tendrá que hacer varias inspecciones o comprobaciones. Si tiene que subir a lo alto de un decantador o de cualquier otro gran depósito, debe disponer de unas escaleras con unas barandillas en condiciones. Seguramente estas escaleras, pasarelas y barandillas se han instalado hace poco tiempo. La pregunta es ¿por qué no se colocaron inmediatamente después de desencofrar?. Si así hubiera sido, los trabajadores que en la fase de construcción tuvieron que acceder a ese depósito, lo hubieran hecho por una vía más segura que la que puede representar la escalera de mano o la pasarela de tablones de madera que seguramente utilizaron en realidad.

Figura 4. Ejemplo de “pensar en el siguiente”. Para este canal de desbaste no se tuvo en cuenta, ni en la fase de diseño ni en fase de construcción, un fácil acceso para limpieza y mantenimiento.

Pero después de que esta empresa constructora que tiene un periodo de puesta a punto termine por completo su contrato, entrará otra empresa a explotar las instalaciones. Esta empresa explotadora no tiene nada que ver con la construcción, sin embargo se aprovechará o padecerá los trabajos de la empresa constructora a la que sustituye. Se trata del concepto que cada día se escucha más de “trabajar para el siguiente”, o lo que es lo mismo, tener en cuenta el apartado del Plan de Seguridad referente a “prevención de daños a terceros” más allá de la fase de construcción. Siguiendo con el ejemplo de la depuradora y las plataformas, en un posible by-pass de entrada a la depuradora, el proyectista y la empresa constructora pueden contemplar esa zona como un espacio en el que sus trabajadores van a operar cuatro o cinco veces durante los meses de puesta a punto.

Si además esa empresa tiene como uno de sus principales objetivos ganar dinero sobre cualquier otro, es posible que la zona del by-pass carecerá de algunas medidas de seguridad. Si esta empresa pensara en que detrás de ella va a venir otra para la fase de explotación, se preocuparía de ejecutar la obra de forma que facilite el trabajo a esa persona de otra empresa que va a estar en esa zona en muchas ocasiones (fácil acceso desde la depuradora a las llaves de maniobra, vallado del recinto si está fuera de la depuradora, plataformas de trabajo con trámex para inspección visual de las corrientes de agua, barandillas, etc...).

También hay obras hidráulicas que no tienen periodo de puesta a punto o de explotación. ¿Tiene sentido el “después de la obra”?. Rotundamente sí. Si repasamos el listado inicial de obras hidráulicas vamos a encontrar muchas actuaciones que después de la obra se van a convertir en espacios de uso y disfrute público. Así por ejemplo en un pantano, la presa en sí se puede convertir en una zona de paseo de viandantes cuya curiosidad les va a hacer asomarse hacia ambos lados e incluso en algunas ocasiones por la presa se va a aprovechar para el paso de una carretera. Si el proyectista y la empresa constructora en la fase de construcción piensan en el futuro de la presa seguramente se colocarán antes los guardarraíles y las barandillas de forma que los propios trabajadores trabajen de forma más segura minimizando los riesgos de caída en altura o de atropellamiento por los vehículos de obra.

Si nos adentramos en el embalse seguramente nos podremos encontrar con pescadores, remeros, bañistas, etc... que también agradecerán zonas de fácil acceso al agua y que el constructor puede haber previsto aprovechando las zonas que ha utilizado para los desplazamientos de la maquinaria del movimiento de tierras. Otro ejemplo dentro de los núcleos urbanos pueden ser las riberas de los ríos. Por tanto el carácter lúdico, deportivo o accesible al público hace que algunas obras hidráulicas requieran que el proyectista y la empresa constructora “piensen en el que va a venir después”; si así lo hacen, logrará reducir también los riesgos de los propios trabajadores.

Figura 5. Este cruce del colector sobre el barranco se podría haber ejecutado únicamente con la tubería sobre el tablero de hormigón. Se colocó la barandilla en previsión de que este elemento se pudiera convertir en un futuro en un paso más o menos habitual de personas ajenas a la obra y a la infraestructura (agricultores, paseantes, niños, etc...).

La Administración como promotor de las obras hidráulicas

La mayor parte de las obras hidráulicas van a tener a la Administración Pública como promotor, ya sean ayuntamientos, gobiernos autonómicos, confederaciones hidrográficas, ministerios u otras instituciones o empresas privadas dependientes de la administración.

En estas obras, la Administración se convierte en “empresario” a efectos de la Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales, del R.D. 39/97 (Reglamento de los Servicios de Prevención), del R.D. 1627/97 de seguridad y salud en las obras de construcción, y del R.D. 171/2004 de coordinación de actividades empresariales. Por ello la Administración tiene la obligación (a efectos de seguridad) de vigilar a las empresas contratadas, siendo responsable solidaria con las mismas de sus incumplimientos, correspondiéndole además las obligaciones de cooperación, coordinación de actividades e información.

Y es que la Administración (a través de sus departamentos o institutos de seguridad y salud laboral) se ha preocupado de poner en marcha diversos programas en la línea de “Objetivo cero accidentes” o “PREVEA (Programa de Reducción Voluntaria de Accidentes”), diseñados para mejorar, de forma continuada, las condiciones de trabajo y disminuir los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. Generalmente este tipo de iniciativas parten de la Administración y van dirigidas a todas las empresas interesadas en la mejora de las condiciones de trabajo, teniendo en cuenta la seguridad como objetivo compartido. Ahora bien ¿se aplica la Administración estos objetivos como promotor de las obras hidráulicas? (esta pregunta se podría extender a todos tipos de obra pública como carreteras, construcción de hospitales y colegios, etc...). Hay casos en los que se puede decir que la mano de la Administración que se ocupa y preocupa de desarrollar las obras públicas (a su vez con algunas responsabilidades no fijadas) no conoce como debiera lo que hace la otra mano que se ocupa y preocupa de programas del tipo “Objetivo cero accidentes”.

No obstante, y para hacer justicia, hay que decir bien alto que también la Administración está avanzando con grandes pasos desde hace algunos años. Un ejemplo lo podemos encontrar en la Exposición Internacional de 2008 en Zaragoza, obra pública de marcado carácter hidráulico (tuvo como lema el agua y el desarrollo sostenible). Así, en el mes de Marzo de 2006 se firmó un acuerdo entre Expoagua (sociedad promotora), el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Zaragoza y los sindicatos UGT y CCOO sobre las condiciones sociolaborales de la muestra, que incluyeron propuestas que ya en aquel entonces se adelantaron a la Ley 32/2006, de 18 de Octubre, reguladora de la subcontratación en el Sector de la Construcción, que entró en vigor seis meses más tarde, y que fue desarrollada por el R.D. 1109/2007, de 24 de Agosto.

De esta forma, Expoagua limitó la subcontratación en las contrataciones de las obras y evitó el encadenamiento generalizado de este tipo de prácticas (y uno de los orígenes de las tasas elevadas de accidentabilidad). También vigiló el funcionamiento de sociedades interpuestas, de forma que cada empresa adjudicataria de las obras debía solicitar y obtener autorización expresa de Expoagua para subcontratar servicios, justificando la necesidad de contratar la prestación e informando detalladamente de las condiciones de la subcontrata y del porcentaje que ésta suponía para el total del contrato.

Igualmente también la Administración puede y debe dar ejemplo en las repercusiones ambientales de las obras hidráulicas (estudios de impacto ambiental, sostenibilidad ambiental, minimización de afecciones, etc...).

Figura 6. Ejemplo de punto de encuentro de la prevención de riesgos laborales, el medioambiente y una obra. Señalización de un camino de servicio de la obra de un canal en un cruce con el Camino de Santiago.

Finalmente, se puede relacionar este punto con el anterior en el que se hacía referencia a “trabajar para el siguiente”, ya que en muchas ocasiones la Administración que ejecuta la obra hidráulica será diferente que la Administración que la disfrute o explote. Por esta razón, lo que en el punto anterior se comentaba como un “deber moral” entre empresas privadas, al tratarse de empresas públicas en este caso debe ser una obligación real.

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