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Cómo influye la cultura preventiva en los resultados empresariales

Revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, Nº 29, Sección Artículos, 01 de Julio de 2006
Publicado hace casi 8 años
 
Beatriz Fernández Muñiz, José Manuel Montes Peón, Camilo José Vázquez Ordás, Departamento de Administración de Empresas y Contabilidad, área de Organización de Empresas, de la Universidad de Oviedo
 

Etiquetas: Competitividad, Sistema de gestión en prevención de riesgos laborales, Rentabilidad económico-financiera

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La siniestralidad laboral ha aumentado considerablemente en España en los últimos años, a pesar de la reforma normativa iniciada en 1995. La elevada accidentalidad provoca un significativo coste humano para la sociedad y una pérdida del potencial económico y de productividad del país (1) , puesto que además del decremento del patrimonio humano y de los daños sufridos en los bienes de producción, se pierde un elevado número de jornadas trabajo (2) . Aunque el ciclo económico y las características del mercado de trabajo español puedan explicar una importante proporción de las variaciones de la accidentalidad, no pueden considerarse por sí solas las causas principales.

Existen otras variables que influyen, entre ellas, la valoración cultural de las acciones preventivas. En este sentido, parece detectarse una deficiente cultura preventiva en las organizaciones españolas (C. Narocki, 1999), cuya creación constituye un objetivo prioritario de la nueva legislación. Sin embargo, la implantación de una auténtica cultura de seguridad requiere no sólo una mayor presión institucional, sino un cambio de mentalidad y un auténtico compromiso empresarial donde todos participen y se comprometan con la seguridad y salud laboral. Dicho compromiso debe partir de los estamentos más elevados de la organización.

El deficiente compromiso directivo es atribuido por diversos autores a la creencia generalizada de que las medidas preventivas suponen desembolsos ajenos al fin productivo de la empresa y, por tanto, atentan contra la rentabilidad y competitividad empresarial. Sin embargo, la siniestralidad provoca consecuencias adversas materializadas en pérdidas de productividad y de calidad, deterioro de la imagen pública o del clima interno de la empresa.

Por eso, una buena gestión de la seguridad en el trabajo y de la salud laboral pueden tener un efecto positivo no sólo en los resultados de siniestralidad, sino también en las variables de competitividad y en los resultados financieros, constituyendo una gran oportunidad para las organizaciones que afronten el reto de su implantación. Son múltiples los autores que defienden esta teoría (D. Andreoni; M. Manzanedo del Campo et al.; J. A. Niederleytner y colaboradores...), sin embargo, existe en la literatura escasa evidencia empírica.

La intención de este artículo es contribuir a la creación de una cultura de prevención y compromiso por parte de la dirección, para lo que ofrece evidencia empírica de las ventajas económicas del sistema de gestión de la seguridad y la compatibilidad entre la competencia de la empresa y la protección de los trabajadores (3) . Este objetivo puede concretarse en los siguientes puntos específicos:

  • > Identificar prácticas preventivas adecuadas que integran un sistema de gestión de la seguridad y salud efectivo.
  • > Desarrollar y validar una escala que permita medir el grado de implantación del sistema de gestión de la seguridad en las organizaciones españolas.
  • > Analizar el efecto de este sistema sobre los indicadores de resultados empresariales.

Para la consecución de estos objetivos se efectúa, en primer lugar, una revisión de la literatura sobre la gestión de la seguridad laboral y, posteriormente, se propone y contrasta un modelo de relaciones causales sobre una muestra de 455 empresas con más de diez trabajadores de los sectores de industria, construcción y servicios, mediante el empleo de sistemas de ecuaciones estructurales.

El sistema de gestión de la seguridad laboral

La gestión de los riesgos de forma integrada con las operaciones de la organización ha tenido una importancia creciente en los últimos años, ya que no sólo reduce los índices de siniestralidad, sino que además puede mejorar la productividad y los resultados económicos y financieros de la empresa. Sin embargo, se ha prestado muy poca atención a definir qué constituye un sistema de gestión de la seguridad y salud laboral efectivo.

Estos sistemas son mecanismos integrados de la organización, diseñados para controlar los riesgos que puedan afectar a la seguridad y salud de los trabajadores y que permiten, además, cumplir fácilmente con la legislación. Debe estar plenamente integrado en la empresa y ser cohesivo, compuesto de políticas, estrategias y procedimientos que proporcionen consistencia interna y armonización.

El desarrollo de este sistema debe ser considerado como un modo de crear consciencia, entendimiento, motivación y compromiso de todo el personal de la organización. Ahora bien, su éxito está condicionado por el compromiso de la dirección hacia el mismo.

Dada la ausencia de investigaciones empíricas previas para identificar las dimensiones concretas que integran un correcto sistema de gestión de la seguridad laboral, se han aunado características de los sistemas y modelos de gestión recogidos en normas y guías, de carácter nacional e internacional, elaboradas por diversos organismos e instituciones de múltiples países, como Control total de pérdidas de Bird, de British Standards Institution; Las normas internacionales OHSAS 18001/18002:1999; Directrices sobre sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo, de la Organización Internacional del Trabajo... En todas ellas se observa una estructura similar, al estar basadas en el principio de mejora continua (plan-do-check-act).

Asimismo, se han considerado estudios empíricos efectuados sobre la cultura de seguridad (F. W. Guldenmund; M. D. Cooper...), y trabajos que analizan las prácticas que discriminan entre empresas con bajos y altos índices de siniestralidad (A. Cohen et al.; Y. Shafai-Sahrai...). Así, se han detectado las siguientes dimensiones claves para una buena gestión de la seguridad y salud laboral:

  • > El desarrollo de una política de prevención, que recoja el compromiso de la organización con la seguridad y exprese formalmente los objetivos, así como los principios y directrices a seguir en materia de seguridad y salud laboral.
  • > El fomento de la participación de los trabajadores en las actividades de seguridad y salud, con el fin de promover comportamientos seguros e involucrarlos en procesos de toma de decisiones, a través de sistemas de incentivos o de la consulta de aspectos relacionados con su bienestar laboral.
  • > La formación y promoción de competencias de los trabajadores, con el fin de mejorar sus capacidades, habilidades y aptitudes en materia de prevención de riesgos.
  • > La comunicación y transferencia de información sobre el medio de trabajo, sus posibles riesgos y la forma correcta de combatirlos.
  • > La planificación de las tareas a emprender, distinguiendo entre la preventiva la de emergencia. La primera pretende desarrollar un método ordenado de puesta en práctica de las políticas y acciones necesarias para evitar la materialización de accidentes. Paralelamente, el plan de emergencia trata de establecer las iniciativas que se deben poner en marcha para responder con rapidez y eficacia ante cualquier incidencia, reduciendo al máximo sus posibles consecuencias.
  • > El control y revisión de las actuaciones realizadas en la organización, permitiendo así alcanzar la mejora continua. Este control se ejecuta a través del análisis de las condiciones de trabajo y sucesos ocurridos en la propia empresa, y a través de la comparación con otras compañías. Así, se distinguen dos subdimensiones, denominadas control interno y técnicas de benchmarking (buenas prácticas).

Para llegar a la excelencia en prevención, la seguridad se ha de integrar en el conjunto de decisiones y actividades de la organización. Ha de tratarse de una prevención más organizativa y estratégica que material, dado el importante papel del componente humano en la cadena causal del accidente de trabajo. Por ello, es necesaria la puesta en marcha de un sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales, basado en el compromiso y participación de todos los miembros de la organización y apoyado por la alta dirección. Se requiere, así, un cambio profundo en la actual conducta y mentalidad empresarial que conduzca a una verdadera cultura de la prevención.

Impacto económico de la seguridad laboral

Los beneficios derivados de unas adecuadas condiciones de trabajo son de múltiple naturaleza y tienen destinatarios directos e indirectos. Los beneficiarios directos son los propios trabajadores, puesto que son los principales afectados por los accidentes, y la empresa porque está evitando pérdidas y mejorando así su rentabilidad. En cuanto a los beneficiarios indirectos son los aseguradores, los contratistas, los consumidores, las familias y la sociedad en general. Sin embargo, existen grandes diferencias en la naturaleza del daño causado por el accidente, en los costes asociados y en el sistema de valoración (Figura 1).

FIGURA 1. Clasificación de los costes y beneficios de la seguridad y salud laboral

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Fuente: adaptado de M. Aaltonen y A. Söderqvist (1988).

No obstante, en las mejoras de seguridad, las empresas y, más concretamente, sus directivos son considerados los actores clave, porque tienen la capacidad de decisión sobre la inversión en prevención. De ahí que gran cantidad de información sobre costes y beneficios e incentivos económicos vaya enfocada hacia la propia organización.

Los accidentes laborales provocan interrupciones en el proceso de producción, generando, por un lado, costes tanto financieros como de oportunidad (H. W. Heinrich; D. Andreoni; B. Brody et al; R.H. Grimaldi...); por otro, originan descensos de la cantidad y calidad de la producción obtenida, con la consiguiente disminución de la productividad de la empresa (W. Hunter, 1999). Además, los accidentes deterioran las relaciones internas de la empresa y tienen una repercusión adversa sobre su imagen pública, causando una pérdida de los intangibles de la organización (M. Bestratén et al., 2003): factores clave para la supervivencia de la compañía en el mercado.

Unas condiciones de trabajo inseguras incrementan la conflictividad, disminuyen la moral y desmotivan a los trabajadores, lo que conlleva una pérdida de identificación con los propietarios y el mando. Esto puede provocar incluso un abandono de la empresa, lo que a su vez repercute en dificultades para contratar al personal adecuado. Por tanto, la salud en los lugares de trabajo genera beneficios para las organizaciones debido a las ventajas de mantener sanos y con capacidad para producir a los trabajadores, que son difíciles de reemplazar porque poseen conocimientos o habilidades específicas.

Asimismo, la accidentalidad tiene una gran influencia negativa sobre la imagen y reputación de una empresa (C. Smallman y G. John, 2001), lo que tiene como consecuencia un gran deterioro de las relaciones públicas -en ocasiones, esto ha llevado al boicot de determinadas marcas o empresas por sus actuaciones antisociales-. Las denuncias y los accidentes graves son fuentes de publicidad adversa que puede tener consecuencias comerciales negativas, a menudo, consideradas sanciones sociales (N. Gunningham, 1999).

Además, el accidente puede ser causa de retrasos en los plazos de entrega de los pedidos, ocasionando, por un lado, pérdidas económicas y, por otro, el deterioro de la empresa ante sus clientes, que puede traducirse en una disminución de su cartera de pedidos, lo que afecta a la creación de valor de la organización. Todo ello da lugar a una pérdida en la competitividad de la empresa, con el consiguiente deterioro de su posición en el mercado. Así, la prevención de riesgos laborales se configura como un elemento esencial de la gestión empresarial, con importantes implicaciones estratégicas para la organización (M. Bestratén; J.A. Niederleytner et al.; C. Narocki...).

Adicionalmente, las inversiones preventivas pueden originar cambios en la naturaleza de la tecnología de proceso y producción que supongan beneficios materializados en ahorros de materiales o de energía. De esta forma, se reducen los costes reales de dicha inversión. La importancia de los avances tecnológicos fue tratada por N.A. Ashford (1999), que siguiendo la línea de M.E. Porter (1991) argumenta que la nueva normativa sobre prevención de riesgos sirve de estímulo para el desarrollo de una nueva tecnología, que permita a las empresas su cumplimiento a menor coste, estimulando el crecimiento y la competitividad.

Metodología de la investigación

Se plantea un conjunto de relaciones entre la gestión de la seguridad y los resultados empresariales; se trata de las siguientes hipótesis:

  • > Hipótesis 1: La gestión preventiva de riesgos laborales influye positivamente sobre los resultados de siniestralidad de la empresa.
  • > Hipótesis 2: La gestión preventiva de riesgos laborales influye positivamente sobre los resultados de competitividad empresarial.
  • > Hipótesis 3: La gestión preventiva de riesgos laborales influye positivamente sobre los resultados económico-financieros de la empresa.

Con el objetivo de contrastar dichas hipótesis, se realiza un estudio empírico sobre empresas españolas de los sectores servicios, construcción e industria con un tamaño superior a diez trabajadores. Para la recogida de la información se diseñó un cuestionario, que fue cumplimentado por responsables de prevención de las empresas; se obtuvo un total de 455 encuestas válidas.

Las escalas de medición de los conceptos utilizados se construyeron siguiendo el enfoque de indicadores múltiples, de modo que cada dimensión fue medida a través de varios ítems. Este proceso de generación de ítems se ha realizado en etapas sucesivas. En primer lugar, se efectuó una exhaustiva revisión de la literatura relacionada con la gestión de los riesgos laborales, así como de los escasos instrumentos de medida desarrollados en relación a dichos conceptos.

Asimismo, se han tenido en cuenta guías y normas elaboradas por distintos organismos que recogen prácticas y conductas preventivas idóneas para una adecuada gestión preventiva. Como resultado se logró una relación inicial de ítems que, posteriormente, fueron sometidos a un proceso de depuración, con el fin de eliminar aquéllos redundantes por analogía de significado y para elaborar una configuración final de las escalas propuestas de aplicación general en el ámbito empresarial español. Adicionalmente, se han realizado entrevistas en profundidad con expertos prevencionistas con dilatada experiencia en la identificación y control de riesgos en los lugares de trabajo (4) . Finalmente, se elaboraron varios pretest en distintas empresas para probar su correcta comprensión.

Los indicadores de resultados fueron estimados de forma subjetiva, solicitando a las empresas que indicasen su grado de satisfacción. Se ha optado por esta alternativa debido a la negativa de las organizaciones a proporcionar datos objetivos de resultados y a la existencia de un buen número de evidencias empíricas en las que se pone de manifiesto la correlación positivamente significativa entre las estimaciones de resultados objetivas y subjetivas. El grado de satisfacción de la empresa con los indicadores de resultados fue medido teniendo en cuenta la tendencia seguida en los últimos años y la posición de la empresa respecto a los competidores. Las escalas finalmente utilizadas para medir cada concepto recogido en el modelo causal propuesto fueron planteadas en términos neutrales con el fin de no provocar sesgos o errores intencionados, empleando escalas Likert 1-5.

Previamente a la estimación del modelo causal, se ha efectuado la evaluación de la dimensionalidad, fiabilidad y validez (de contenido, convergente y discriminante) de las escalas de medida propuestas (J.A. Anderson y A.I. Gerbing, 1988). Para garantizar estas propiedades psicométricas de las escalas se han realizado análisis factoriales exploratorios de componentes principales y análisis factoriales confirmatorios, utilizando como software los paquetes estadísticos SPSS/PC versión 10.0 para Windows y EQS versión 5.7a para Windows.

Una vez evaluada la fiabilidad y validez y, por tanto, la idoneidad de las escalas utilizadas para medir los conceptos de gestión preventiva y resultados, se realiza la estimación de un modelo de ecuaciones estructurales con el fin de contrastar las hipótesis planteadas. El contraste del modelo puede observarse en la figura 2: se percibe que los índices de bondad del ajuste superan los valores recomendados, permitiendo afirmar que el modelo es adecuado. Asimismo, el sistema de gestión de la seguridad ejerce una influencia directa, positiva y significativa sobre los resultados de siniestralidad, sobre los resultados de competitividad y sobre los resultados económico-financieros de la empresa, corroborándose las hipótesis H1, H2 y H3, respectivamente (5) .

FIGURA 2. Resultados de la estimación del modelo propuesto

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Conclusión

Son múltiples los trabajos que reconocen el importante papel desempeñado por la dirección de la empresa en la reducción de la siniestralidad. A pesar de ello, existe una escasez de compromiso por su parte, que se refleja en un bajo grado de implantación del sistema de gestión de la prevención en las empresas, en la asignación de limitados recursos a las actividades preventivas y en un cumplimiento formal de las obligaciones, con la intención de evitar responsabilidades legales; se priorizan, por tanto, criterios de producción, al considerar los recursos destinados a la seguridad laboral como desembolsos ajenos al fin productivo de la empresa, es decir, como gastos y no como una inversión.

Para detectar las correctas prácticas de gestión de la prevención de riesgos laborales en compañías con buenos resultados de siniestralidad, se llevó a cabo una revisión de la literatura. Este proceso permitió elaborar y validar una escala de medición del sistema de gestión de la seguridad, proponiendo, así, una herramienta que permite a las empresas valorar su grado de avance en este campo y las orienta sobre aquellas áreas en las que han de avanzar si desean mejorar sus niveles de seguridad.

Esta escala quedó finalmente configurada por un total de 29 ítems estructurados en 8 dimensiones elementales: política de prevención, incentivos para la implicación de los trabajadores, comunicación y transferencia de información, formación en materia de riesgos laborales, planificación preventiva, planificación de emergencia, control interno y técnicas debenchmarking .

Se comprobó mediante la realización de análisis factoriales confirmatorios de segundo orden, que las dimensiones de planificación preventiva y de emergencia, por un lado, y las dimensiones de control interno y benchmarking, por otro, convergen respectivamente en un único factor denominado, respectivamente, planificación y control, alcanzando así uno de los objetivos planteados.

Asimismo, se analizó el efecto que este sistema de gestión provoca sobre los resultados empresariales: cuanto más desarrollado esté el sistema de gestión preventivo de la organización mejores serán los resultados no sólo de siniestralidad, sino también de competitividad y económico-financieros. Un buen sistema de gestión de la seguridad laboral tiene una incidencia positiva sobre la siniestralidad de la empresa, al reducir los daños tanto personales como materiales. De esta forma, disminuyen los períodos de absentismo, mejora la satisfacción de los trabajadores y, consecuentemente, se reduce la posibilidad de abandono de la empresa, manteniendo a los trabajadores con conocimientos específicos difíciles de reemplazar.

Se observa también la incidencia positiva del sistema de gestión sobre los resultados de competitividad, indicando que cuanto más desarrollado esté dicho sistema dentro de la empresa:

  • > Mejor será la calidad de los productos o servicios prestados, porque requiere la elaboración de procedimientos de trabajo, instrucciones de trabajo, planificación y control de los trabajos.
  • > Mejor será su productividad, como consecuencia de las mejoras de calidad y de la reducción de costes financieros y costes de oportunidad derivados de pérdidas de producción y de negocio provocados por los accidentes.
  • > Mejor será la satisfacción de los clientes y la reputación e imagen de la empresa, al ser la seguridad laboral un valor importante de la sociedad.
  • > Mejor será su grado de innovación, debido a las innovaciones tecnológicas y organizativas derivadas de las mejoras de seguridad.

Finalmente, cuanto más avanzado es el sistema de gestión implantado, más satisfechas están las organizaciones con los indicadores económicos y financieros. Esta relación pone de manifiesto la influencia positiva de la gestión preventiva sobre el crecimiento de la cuota de mercado y, por tanto, de la posición de la empresa, sobre el incremento de los beneficios, el margen de beneficios sobre ventas y, en definitiva, sobre la rentabilidad de la empresa.

De este modo, la gestión del riesgo laboral, lejos de constituir una carga para la empresa, es un factor de productividad y un ingrediente necesario para mejorar la competitividad empresarial. En definitiva, las empresas deberán implantar un sistema de gestión de la seguridad laboral que combine la reducción de la siniestralidad con la creación o mantenimiento de una ventaja competitiva sostenible: así, mejorará su rentabilidad futura, al reducir costes de operación, evitará responsabilidades y, sobre todo, desarrollará los intangibles de la organización.

BIBLIOGRAFÍA

  • > Aaltonen, M. y Söderqvist, A. (1988). "Costs of accidents in the furniture industry: a Nordic study". Scandinavian Journal of Work Environment & Health. Vol. 14, pp. 103-104.
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  • > Andreoni, D. (1986). "The cost of occupational accidents and diseases". International Labour Office: Geneva.
  • > Ashford, N.A. (1999). "Costes de cumplimiento: la cuestión olvidada. En salud y seguridad en el trabajo. Un asunto de costes y beneficios?". Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo.
  • > Bestratén Belloví, M. (1996). "Criterios para el análisis de costes en prevención". Salud y Trabajo. Vol. 117, pp. 23-30.
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  • > Bird, F.E. (1975). "Control total de pérdidas". Consejo Interamericano de Seguridad, New Jersey.
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  • > Grimaldi, R.H. y Simonds, J.V. (1991). "La seguridad industrial: su administración". Ediciones Alfaomega, S.A.: México.
  • > Guldenmund, F.W. (2000). "The nature of safety culture: a review of theory and research". Safety Science. Vol. 34, pp. 215-257.
  • > Gunningham, N. (1999). "Ceo and supervisor drivers: review of literature and current practice". National Occupational Health & Safety Commission.
  • > Heinrich, H.W. (1959). "Industrial accident prevention". Mc-Graw Hill: New York.
  • > Hunter, W. (1999). "Hacia una Mejor Legislación en Materia de Seguridad y Salud en el Trabajo. En Salud y Seguridad en el Trabajo. Un asunto de costes y beneficios?". Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo.
  • > Manzanedo del Campo, M., Sáiz Bárcena, L., Espinosa Pascual, J. y Arcos Arcos, S. (1996). "Organización de la Seguridad Industrial: los Costes de los Accidentes Industriales". Centro Tecnológico Industrial, Burgos.
  • > Narocki, C. (1999). "Si la Prevención es Rentable ¿Por Qué No la Han Descubierto los Empresarios? Una Revisión de Propuestas para Políticas en Salud Laboral". Cuadernos de Relaciones Laborales. Vol. 14, pp.101-133.
  • > Niederleytner Molina, J.A., Grau Ríos, M. y Yanes Coloma, J. (1996). "Gestión de la Prevención en las Empresas: Cómo Gestionar la Prevención". Edición Especial CINCO DÍAS: Madrid.
  • > Porter, M.E. (1991). "Americans Green Strategy". Scientific American. Abril, pp. 168.
  • > Shafai-Sahrai, Y. (1971). "An Inquiry into Factors that Might Explain Differences in Occupational Accident Experience of Similar Size Firms in the same Industry". Division of Research, Graduate School of Business Administration, Michigan State University, East Lansing, Michigan.
  • > Shannon, H.S., Mayr, J. y Haines, T. (1997). "Overview of the relationship between Organizational and workplace factors and injury rates". Safety Science. Vol. 26, pp. 201-217.
  • > Smallman, C. y John, G. (2001). "British Directors Perspectives on the Impact of Health and Safety on Corporate Performance". Safety Science. Vol. 38, pp. 227-239.
(1)

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales estimó en el año 1996 una pérdida de productividad de la economía, como consecuencia de la siniestralidad laboral, del 3 por ciento del PIB nacional obtenido ese mismo año (13.280 millones de euros).

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(2)

A modo de ejemplo, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales registró 21.597.604 jornadas de trabajo perdidas en 2002.

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(3)

La investigación analizada en este artículo forma parte de los siguientes proyectos financiados en convocatorias públicas: "Integración de la prevención de riesgos laborales en la dirección estratégica de la empresa", financiado por el Gobierno del Principado de Asturias (Consejería de Industria y Empleo y Consejería de Educación y Ciencia), y Factores determinantes del desarrollo de la gestión preventiva en las empresas españolas, financiado por la Universidad de Oviedo.

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(4)

Durante el mes de noviembre de 2002 se hicieron entrevistas a cuatro técnicos del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, dedicados durante más de 20 años, al asesoramiento y apoyo a las empresas para un adecuado control de los riesgos laborales y a la vigilancia del cumplimiento de la normativa vigente de aplicación con el fin de reducir la siniestralidad laboral.

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(5)

Se puede ampliar información sobre la metodología empleada en el estudio y sobre los resultados obtenidos en el libro Cómo crear un entorno de trabajo seguro. Organización y gestión económica de la salud laboral, de B. Fernández, J. M. Montés y C. Vázquez, C.

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